lunes, 28 de octubre de 2019

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Diferencia entre Homicidio y Asesinato

La encrucijada entre asesinato y homicidio

Actualmente, existen dos denominaciones para calificar la muerte de una persona por otra: el homicidio y el asesinato, que no difieren en el “a quién” sino en las circunstancias del hecho. A pesar de tener el mismo resultado las diferencias entre ambos son muy importantes.
El homicidio aparece regulado en el artículo 106 del Código Penal Peruano siendo el primero de los delitos tipificados. Se considera un homicidio cuando una persona causa la muerte de otra. Si el autor tiene la intención de matar, se trataría de un homicidio “a secas” o doloso.
En cambio, si la muerte se produce como consecuencia de una imprudencia se trata de un homicidio involuntario o culposo como puede ser un accidente de tráfico, o a causa de un fallo o negligencia, por ejemplo, un error por parte del médico durante una operación quirúrgica, una muerte por un accidente de trabajo por falta de la seguridad, etc.
Las penas serían distintas ya que no tiene la misma gravedad matar a alguien a propósito, que hacerlo por no haber puesto el cuidado suficiente.
El asesinato está regulado en el artículo 108 del Código Penal Peruano  y se concibe como una forma de homicidio más grave por causa de las circunstancias en las que se lleva a cabo. Estos supuestos que justifican la agravación de la pena y la distinción son:
  • Alevosía: existe cuando se comete el delito empleando una forma o medio destinado a privar de defensa a la víctima. Se puede decir que se consideran alevosas las expresiones de nocturnidad (cometer el delito por la noche cuando se impide la defensa al atacado) o descampado (llevarse a la víctima a un lugar donde no pueda pedir ayuda y el atacante pueda beneficiarse de ello).
  • Ensañamiento: ocurre cuando se aumenta deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos que no son necesarios para causar su fallecimiento. Se podría considerar ensañamiento el cometer el hecho con apuñalamiento reiterado cuando es la última puñalada la que mata al ofendido, pero no, en cambio, cuando es la primera puñalada, puesto que, en este último caso, la persona ofendida ya no existe y ya no puede sufrir.
  • Concurrencia de precio, recompensa o promesa: esta situación se da cuando el culpable actúa por una recompensa o promesa, siendo el móvil económico la mayor gravedad que guía la muerte de la víctima. Se relacionan todas con el dinero, con la comercialización de la vida ajena.
  • Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra

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